«Soy alguien como tú, alguien que había renunciado a si misma por cumplir expectativas de otros, alguien que creía ser buena para algunas cosas pero que a la vez se frenaba por miedo “al que dirán” o porque eso no es “lo correcto”, alguien que millones de veces pensó re pensó y se culpó por muchas cosas, alguien que sentía que hacer lo que realmente quería, lo que dictaba su corazón, podría afectar a quienes más amaba, alguien que lloró sola, alguien que mintió porque era “mejor” decir lo que los demás querían escuchar, alguien que se quebró una y otra vez y al día siguiente igual se levantó haciéndose la fuerte con la fachada que “se debe tener”, alguien que se comparó con otros, alguien que pensó por mucho tiempo que su felicidad dependía de muchos factores y era difícil, que seguro sería cuando tuviera esto o lo otro, que esa felicidad era condicionada por estar en un lugar específico, alguien que un día tomó fuerzas de donde no creía tenerlas, atravesó sus miedos, tomó decisiones y se eligió, eligió su felicidad. ¿Qué si después de eso todo fue perfecto? ¡Claro que no! Ha habido retos, días grises y días soleados, ha habido lagrimas, ha habido pérdidas, ha habido decepciones y también alegrías, bendiciones y cosas maravillosas, ha habido de todo … La diferencia es que ahora todo tiene un propósito, la diferencia es que entendí que soy yo quien elige, que tengo mi fórmula, mi ritmo y mi modo, que todo ha valido la pena, que disfruto el camino y que soy yo quien elige mi felicidad».
Recuerda siempre elegir tu felicidad,
Mary Rodriguez
LifeCoach



